lunes, 9 de mayo de 2011

El aumento de la marihuana en jovenes chilenos

El VII Estudio Nacional de Drogas en la Población General de Chile a cargo del Consejo Nacional de Estupefacientes (CONACE) reveló un incremento en el consumo de la marihuana de 5,3 a 7%, mientras que el consumo de pasta base, cocaína y alcohol se mantienen estables

Esta alza se registró principalmente en el grupo etáreo entre 19 y 25 años, quien aumentó el uso de marihuana en el bienio 2004-2006 desde un 15,2% a un 18,8% y, lo mismo, en adultos entre 26 y 34 años quienes registraron un alza desde el 6,5% a un 9,7%.

Sin embargo, mostró un escenario de estabilidad en el consumo de las drogas ilícitas en el país. De hecho, la prevalencia año de consumo de pasta base a nivel nacional no varió en los últimos dos años, manteniéndose en el 0,6%, misma situación que se registró con el consumo de cocaína, que no tuvo variación (1,2%) y, por tanto, el uso total de cocaína (pasta base y/o cocaína) se mantuvo prácticamente inalterado con un 1,5%.
Las razones de este aumento en el consumo de marihuana que afecta cinco veces más a los hombres que a las mujeres, con tasas de 20% y 4%, respectivamente, están estrechamente relacionadas con la fuerte baja que ha experimentado la percepción de riesgo que estos grupos tienen sobre la marihuana

Parece, sin embargo, que no hemos hecho conciencia todavía de la magnitud que va tomando el problema de la adicción de niños y adolescentes a las drogas, y las tremendas implicaciones sociales que esto tiene






Decenas de niños menores de 14 años ya son adictos a la cocaína, el crack y la marihuana, lo que refleja la penetración de estas drogas en la parte más sana e inocente de la sociedad.Lo triste es que la mayor parte de los niños adictos viven en barriadas humildes, mientras que en la de clase adinerada o acomodada el vicio arropa a adolescentes y adultos.En Hogares Crea, por ejemplo, hay casos de niños de hasta 8 años que tienen una experiencia de consumo aterradora para su edad.Llegan a las drogas como “mulas” o transportadores y luego se tornan en consumidores consuetudinarios.Para comprarlas, recurren a los asaltos y robos y hasta el homicidio, si fuese preciso.Las escuelas son su escenario. Se insertan en ellas para transportar y vender drogas y forman pandillas para asegurarse el dinero de su consumo personal.Los grandes alijos de drogas que se incautan a los altos capos del narco en el país evidencian que estamos atiborrados de esas sustancias.Una vez, el Presidente Fernández dijo que el país había pasado de ser puente para convertirse en un mercado activo y lucrativo de las drogas.Estos sobrecogedores informes sobre la existencia de centenares de niños implicados en el vicio confirman las apreciaciones del Presidente.¿Qué se está haciendo para prevenir este fenómeno?Nada.Las entidades que se ocupan de regenerar a los adictos, no importa su edad, carecen de recursos para sostener sus programas y reconducir la vida de estos infelices.Las tareas preventivas y educativas, si existen, no parecen estar influyendo determinantemente para frenar este proceso.

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